Presente Absoluto

Pienso el presente como uno de aquellos gráficos que Fernand Devigny propone como Lo Arácnido: vamos por fuera del principio de exclusión científica, más allá de ese jardín. Sobre la mesa, en todos los casos, una edición de Jung: Sincronicidad (el primer y gran GPS reclutado para atravesar estas Mitologías de la Era Digital). Tentativas para agotar un sitio mental.
La Agenda Teórica Internacional se multiplica en su sentido de contexto y mampostería.

Tautología Suprema: Capitalismo Digital. ¿Un ícono de los tiempos? En un mar de redes, que vemos nacer en un cerebro, pasar por algoritmos y bits y diseminarse en otros cerebros, atravesando hardware institucional y software de finanzas, en ese gigantesco mar de información, millones y millones de inconscientes apretujándose en los campamentos de Facebook y Twitter y Pinterest y etcs mientras que el resto de los territorios Son Desiertos. El Desierto se Intensifica, mientras todas y todos se comprimen en la sobredimensionada demografía mental de las Tristes Redes Sociales (y sumo a los blogs que fueron fagocitados por sus lógicas).
No me sale la ironía en este punto. Quiero reírme y se me atraganta bastante la mueca. Menos todavía me interesa la reiteración.
¡Elige tu propia realidad mental! Las autopsias revelan más y más bits subcutáneos de alta gama.
Si la elegancia creen algunos es cerrar la boca en gesto de sobre-entendido, pues puedo revisionar otras modestas herejías: releo a Jean Duvignaud.
Algunas de sus ideas me resultan fundamentales para desentrañar ciertos de mis necesarios prejuicios al enfrentarme a la sociabilidad digital.
Cuando un blog insiste en las viejas lógicas de la blogósfera, el vaho del anacronismo lo rescata bastante de las módicas pestes conectivas.

Sigue pronto!