Fantasía, autorepresión y memoria perversa

Finalmente la memoria habla otra lengua, y en esa Babel del inconsciente no se entiende con los registros de lo real -del Real- y menos con el baile de máscaras y deformaciones daimónicas de esos atajos peligrosos llamados fantasías. No las del deseo, sino las pervertidoras del deseo. Acaba de publicarse em un único e indispensable tomo la saga completa de Alack Sinner, que sus autores, José Muñoz y Carlos Sampayo, estuvieron promocionando en Buenos Aires por estos días. Pero sigue sin circular ese tremendo Juego de luces, inhallable al menos para los que no retuvieron aquellos números de la revista Fierro de la primera época.

 

 

José Muñoz me comentó alguna vez que no terminaba de estar satisfecho con el resultado de aquellas viñetas, de esa historia. Sin embargo, el flashback que articula esa fábula de amor frustrado es un Tratado de la Virtualidad Imperante en un mundo cada vez más esquizofrénico en sus repartos de ficción: una reescritura involuntaria en la que el mundo y sus fantasmas cansinos reescriben sus fronteras.

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