Monthly Archive for June, 2016

La Constelación de Géminis

Tres partidas muy cercanas, bajo un mismo signo. ¿Cómo medir esa proximidad? ¿por la complicidad? ¿en la suma de momentos? No se conocieron entre sí –al menos, no me enteré-. Los frecuente mucho, en distintas épocas, y esto fue durante décadas. Aprendí de cada uno, colaboramos uno con otro, y hoy sus presencias se sienten distinto. Estoy intentando entender cómo.

 

 

Hablamos por teléfono, hará dos meses. Quizá un poco más, pero no mucho. Fue la última vez. Como sucede casi siempre, es una vez más, no tiene nada de especial. Hablamos del último video de Los Brujos, de los ensayos. Pocos amigos siempre tan iguales a sí mismos. Entre aquel Ricky Rúa que conocí a mediados de los años ochenta –una tarde que Gabo Mannelli lo trajo a casa- y el que vi dormido, en su última siesta, el mismo día que se fue, el jueves 16 de junio, no existe diferencia. Hasta en los momentos más complicados, nadie sostuvo el look y la actitud como Ricky.
Constante fuente de inspiración y energía.
Go! Alien Go!

 

 

Estuve en la casa de Gyula Kosice, en la que fue nuestra última conversación, hace más de un año. Quizá también un poco más. ¿Fines del verano? ¿principios de otoño? Hace mucho que no hablábamos. Otro fenómeno –en todos los sentidos de la palabra-. Me superó su Ciudad Espacial ya a mis catorce años: si eso era el arte ya moderno, o ya contemporáneo, eso me interesaba. Mucho. Conocerlo, a mis treinta y pocos, no me desilusionó –los héroes a veces lo hacen-. Por el contrario: adoré su temeridad desde el minuto cero. No resulta fácil, en todos los casos, entenderse con los amigos. Pero mi gratitud hacia el Barón Hidrocinético- como le decía en broma- hacia su humor, perspicacia y agudo delirio, no sólo sigue intacta. Como todo él, vive en el futuro. Aunque nos digan que se fue a su Civitas Kosiceana un 25 de mayo.

 

 

No supe más de Luis Thonis después de aquella tarde a principios de diciembre o a fines de noviembre, cuando nos encontramos en un bar cercano al Parque Rivadavia. Mi hija Nina, de entonces 7 años, que me acompañó entonces, apenas si nos dejó charlar. Hizo callar a Luis más de una vez, lo cual, ahora que lo pienso, es una hazaña doble: una tarea titánica para ambos. Un amigo me mandó lo que escribió Mariano Dupont cuando se enteró de su partida, el 19 de junio. Yo no lo podría haber dicho mejor. Thonis es, fue y será el último baluarte de la bendita intransigencia.
Siempre hay que continuar las líneas de transmisión” solía decirme.
Vos sos las líneas de transmisión, Luis.
Y hay Thonis para rato.