Monthly Archive for June, 2015

¿Exhibir? ¿Quién habló de exhibir?

(…) Lo más habitual en la formación curatorial de corte académico es que se repasen determinadas teorías sobre lo que es la curaduría y que luego se deduzca una práctica. En el Laboratorio de Curaduría (LDC, Rosario 2012-2013) pusimos en marcha el camino contrario: comenzamos con ejercicios, con la dinámica de proyectar exposiciones, y desde este movimiento ensayamos, creamos hipótesis, sobre qué puede llegar a proporcionarnos, teóricamente, el realizar curadurías.
Que fuera Rosario el lugar en dónde comenzar –donde emplazar- el laboratorio fue antes que nada un pedido mío. (Roberto) Echen me comentaba que la enseñanza de curaduría era resistida por una parte de la comunidad académica de la ciudad, lo cual me resultaba en cierto modo sorprendente. La suerte de un artista y de sus producciones depende, desde al menos el siglo XIX, de las exhibiciones que realice. Una exhibición jamás será una fatalidad, sino una estrategia y que nada menos que en Rosario existieran profesores, artistas y maestros de arte que no lo entendieran, en fin, indicaba que había mucho por hacer en esa dirección.
Si desandamos la historia de la curaduría empírica y cronológicamente, lo cierto es que nunca existió una exhibición sin curaduría. Toda exposición es una curaduría, y durante décadas y décadas, cada vez que en un museo o en una galería se inauguró una muestra hubo alguien que hizo el trabajo curatorial, ya sea el director de la institución, el galerista o el mismo artista. Por suerte desde hace tiempo somos menos inocentes y podemos analizar cuál fue el plan en cada oportunidad. Mientras que sigamos creyendo que es una buena idea exponer, poner en circulación obras de arte, pues entonces el trabajo curatorial seguirá gozando de buena salud.

Los párrafos anteriores son un fragmento de ¿Qué significa exhibir? Sobre LDC, un experimento rosarino, mi colaboración para el último número de Anuario. Último número en todo sentido (más información, click acá). Más que lamentarme por su conclusión, me siento feliz de que haya existido, de que exista, y de haber formado parte de una experiencia tan vivificante.
Definitivamente: GRACIAS TOTALES.