Monthly Archive for May, 2015

La Maison Gustave Moreau


No es difícil argumentar que la Historia de los estilos apenas disimula una Historia de la neurosis. Ahora bien ¿no existen acaso estilos de neurosis? Lo cierto es que hubo maestros escenógrafos: las instalaciones-hábitat lejos están de ser un invención del arte contemporáneo. Gustave Moreau sin dudas fue, sin proponérselo de ese modo, un fabuloso precursor de las instalaciones pictóricas.


Odilon Redon insistió, seguramente inspirándose en Pascal, que una de las mayores catástrofes europeas consiste en mover continuamente obras de su lugar. “Hay, en Ámsterdam, un cuadro que está aún en la casa en que Rembrandt lo vio y lo colocó. El clavo que lo sostiene es el mismo que plantó el maestro, en el sitio y a la luz que él eligió. En Francia somos incapaces de conservar así una obra de arte tanto tiempo en el mismo lugar”.


Esto lo escribió Redon en 1876. Gustave Moreau, como luego Mario Praz, entendieron mucho antes de la creación del márketing cultural del turismo que cada obra merece un ambiente y que el artista debería ser quien se lo proporcione. Otra vez Des Esseintes: un mapa casi secreto de conexiones de hábitats imprescindibles.

Los efectos de Casa Puente


¿Por qué distraernos en privilegiar esta visión de un hábitat como monumento dentro de la Historia de la Arquitectura argentina, en vez de concentrarnos en lo que es aún hoy, un proyecto de ruina con todos los efectos que el tiempo y sus historias mínimas nos ofrecen? ¿Por qué la autobiografía académica de un ejemplo modernista debería ser más interesante que la simple impresión directa despojada de lamentos?


La barbarie sigue siendo un espectáculo, como las ruinas que nos lega. Lo que sigue es el resultado de un paseo, en el marco de la última edición de Filba Nacional.


“(…) Quizás por eso soy de los que afirman que la memoria literaria moderna no es una invención proustiana, sino darwinista. Me gusta pensar que nuestros recuerdos forman parte de un ecosistema neuronal adocenado de dopamina, que como selectivos y sobreestimulados cardúmenes se devoran unos a otros, sobreviviendo a fuerza de astucia, azar y acaso silencio.
Atento a las circunstancias, y seguramente también a saldar el déficit neurótico de tener varios amigos sociólogos, en los últimos días me enfrasqué en una brevísima encuesta doméstica.
Consulté a 20 marplatenses –no necesariamente marplatenses por nacimiento, sino por coordenadas de trabajo u ocio, esto es kiosqueros de revistas, kiosqueros de golosinas, recepcionistas de hotel, crupier de ruleta, crupier de blackjack, taxista, chica paseando perro, etc.- sobre sus noticias o conocimientos acerca de algo denominado Casa Puente o Casa sobre el arroyo.”

La versión íntegra acá y acá.

Mario Praz Home. El doble interior


¿Cómo se forman, finalmente, los estilos del habitar? Habitar, ni más ni menos que los modos de construir un adentro, de poblar una intimidad. Mario Praz, una institución ensayística del novecento, hizo de su casa un libro y de este libro un manual. Aquella Casa de la Vida es desde hace tiempo un museo doméstico y romano, un ejemplo de preservación de estilos en la vida.


Una de las tantas pasiones de Praz, además de la literatura romántica inglesa, fue el coleccionismo de pequeñas pinturas de interiores. Durante años, guardó estas piezas en carpetas. A su muerte, estas obras ocuparon una sala a modo de exposición permanente de cámara.


Catálogo perfecto de interiores, en un recorrido que enseguida nos recuerda a una de las múltiples variantes de Jean Floressas des Esseintes, aquel héroe finisecular de Á rebours, la obra maestra de J. K. Huysmans.


Un compendio de las historias del gusto en objetos.

Frank Vega. Bestias cotidianas


Chien, acaso el protagonista de La fe de nuestros padres, de Philip K. Dick, tiene como misión -en las oscilaciones de un escenario distópico dominado por un régimen de corte maoísta-, observar de frente al Gran Benefactor, a quien se sospecha de agente no-humano. Según los revolucionarios, nadie logra ver en realidad su forma-alien, reconducida por un efecto alucinógeno. La tarea y desafío de Chien es sobrepasar esa distorsión retinal y enfrentar su verdadera naturaleza monstruosa.


Las visiones del maestro Frank Vega recuerdan y mucho a “esta forma real”, a la bestial estirpe del Gran Benefactor sin el maquillaje corrector de la experiencia inmediata. Mortadelas salvajes, con su estilo particularísimo de sagas lúmpenes y héroes terroríficos, enseguida nos conecta a las diversas especies del Bar Kedorzhan, aquella cantina en Taris, en el episodio cuatro de Star Wars. Salvo que Taris tiene más de las inmediaciones de Plaza Constitución en Buenos Aires que de planeta lejano.


Las imágenes de Frank Vega tienen mucho de las del reconvertido Chien en el porteño Bar Kedorzhan: un habitante de la caverna platónica embebido de un contra-alucinógeno que finalmente puede observar lo inmediato sin filtros correctores.


Top five en las publicaciones del 2015.