Monthly Archive for May, 2013

Relarenarizándonos

 

Novedad total (anunciada hace unos días en ArteBA 2013). Editorial Mansalva acaba de editar, en su flamante Colección Popular de Arte Argentino, el título inaugural: Benito Laren.

Comienza así:

“Fue en el año 1987 que Benito Laren se transformó en Benito Laren. Este fundante cambio tuvo como origen una doble causa: primo, la elección de un nuevo nombre —que desde ese momento fue bastante más que un motivo artístico— y, secondo, el registro oficial de una marca, específicamente de una técnica recién inventada, que por entonces bautizó cuadrejo (esto es, la mixtura de las palabras cuadro y espejo), incluso, con mayor exactitud: cuadrejización.
¿Por qué Benito Laren, por qué cuadrejo o cuadrejización? La razón es simple: en su plan, un artista único asociado a una técnica hasta entonces desconocida constituían el binomio perfecto que lo elevaría al cenit de sus deseos: volverse rico, famoso y sobre todo ejemplar. Un ejemplar eminente.”

 

 

“No es raro que haya pensado en una técnica como modo de singularizarse. Una técnica es mucho más que una obra. Una técnica rectora es una potencia, un poder. ¿Singularizarse en algo tan vulgar como un color, al modo de Yves Klein? ¿Por qué, pudiendo apropiarse de todos los colores? El artista recién autobautizado Laren entendió literalmente el efecto de las célebres cajas de Warhol: su técnica debía no solo ser brillante, sino convertirlo absolutamente todo en brillo. Por eso creó una técnica que logra enfatizar el efecto de papeles metalizados a través de la pintura sobre vidrio.
El nombre también nacería de una yuxtaposición: Benito, por el parecido físico con otro renombrado educando de su colegio secundario, con quien solían confundirlo: Benito Urteaga, quien fue uno de los fundadores del ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo); y Laren, por simple homofonía y deformación de quien era entonces su mayor desvelo estelar y sexual: la incomparable Sophia Loren, a quien soñaba modelo a posteriori de la histórica pintura de Delacroix, La libertad guiando al pueblo.”
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El avispado

Voy a hacer algunos comentarios sobre fragmentos de un ensayo en curso, titulado El avispado, que no es otra cosa que un análisis de el sistema poético de Luis Thonis.

No vienen avispas, de este autor, es un libro publicado por Leviatán en agosto de 2012 y escrito durante el año 2000.

No sabemos si se trata de un extenso poema dividido en 101 partes o bien 101 poemas que conforman un todo. Según se elija una opción u otra, obtendremos lecturas muy diversas, incluso encontradas.

La avispa es un símbolo infausto. Los zoroástricos egipcios representaban el mal con la figura de la avispa. Y esta tradición es la que llega a Grecia y a Roma. Hay una leyenda polaca que realiza esta diferencia: las abejas fueron creadas por Dios, y representan el bien. Cuando el Diablo quiso crear su versión de la abeja, le salió una avispa.
Es otra versión de la historia del ángel caído.
El ángel bello que quiso ser Dios.

¿Narciso acaso no es un eco de este relato?

 

No sabemos si el avispado es el que fue picado por la avispa o el que tiene sus cualidades. Su daimón. Es un latinoamericanismo. Despierto, agudo, astuto, avisado.
También en la Madre Patria. Paquirri (Francisco Rivera) fue embestido en 1984 por un toro bautizado EL AVISPADO. Si sumamos a la lista de referencias a Michel Leiris, su teoría de la Tauromaquia nos viene de parabienes.
Los ninfos mutados son también monstruos. Clonación imperfecta.

Labios de oso

 

Acaba de distribuirse Estéticas de la dispersión, el libro editado y compilado por Franco Ingrassia y publicado por Beatriz Viterbo y que compila las ponencias de Sergio Raimondi, Ana Longoni, Damián Tabarovsky, Daniel Melero, Pablo Schanton, Lucrecia Martel, Reinaldo Laddaga, Pablo Hupert y quien escribe.

“Apenas tenemos bocetos, borradores, borrones, tentativas de una historia cultural de la ficción, del término ficción. De la ficción que no debemos confundir con la mímesis platónica ni es tampoco la catarsis aristotélica. De todos modos es una idea antiquísima pero aplicada de un modo diferente. ¿Pero cuándo empezamos a hablar de ficción?. ¿Por qué? ¿Qué es lo que tuvo que producirse para que comenzáramos a utilizar ese término?

En su Tratado de las pasiones del alma publicado un año antes de morir (murió dentro de un horno… era friolento… a los 59 años en 1649), Descartes nos propone un slogan maravilloso que es “larvatus prodeo” al que traducimos como “avanzo enmascarado”. Un ademán que implica señalar la máscara que llevamos puesta. Tener autoconciencia de esa máscara en un tipo de ritualidad diferente. Este escrito, el Tratado de las pasiones, viene a señalar una diferencia que sería clave poco más de un siglo después. La ficción, tenemos que entender, funda el pensamiento moderno.”

 

 

El párrafo anterior pertenece a Puedo ser cualquier clase de oso, mi colaboración en el volumen.

Team

 

Propongo una inversión de la fórmula: las escenas artísticas se parecen a sus coleccionistas. Y mucho. ¿Por qué razón? Una colección es un pequeño mundo, y si se quiere, la escala de un mundo, de un universo de objetos. Los coleccionistas suelen convivir con estos mundos en escala y no es inhabitual que se reconozcan en ellos. Y viceversa. Al fin de cuentas, se trata de ecosistemas estéticos que existen gracias a sus elecciones, a su catálogo personal.
Invito ahora a exagerar un dualismo: clasifiquemos a los coleccionistas en dos grupos bien precisos. Por una parte, aquellos que invirtieron en obras históricamente consagradas, ya por la Historia del Arte, ya por el mercado, por especialistas, por colegas. El otro grupo, que suele ser por definición minoritario, lo conforman aquellos que, al realizar su colección, apostaron por piezas y artistas con poca o nula confirmación, de dudoso o inexistente prestigio, invariablemente desconocidos por el mercado.
La división lejos está de ser caprichosa: si a posteriori visitamos una época bajo una u otra mirada, los resultados seguramente serán muy diferentes.
Este breve preámbulo es fundamental a la hora de adentrarnos en la exposición que nos convoca. Una muestra en tres estilos.

Del texto de catálogo de Algunos Artistas / Arte Argentino 1990 – Hoy, en Fundación Proa.

Notas haciendo click acá, acá, acá, acá, acá, acá, acá y acá.

En la foto, la primera de las visitas del ciclo artistas + críticos.

¿Cuál es el crítico? Gran interrogante. Veo un artista, dos coleccionistas y un ensayista.
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