Monthly Archive for March, 2013

Bazinga!


La serie viene a cambiar el estatuto cultural de la televisión y del cine. Esos consumidores que antes asistían al espectáculo televisivo en pose, haciendo explícita su relación irónica con la caja boba (declarar no tener televisor fue durante mucho tiempo un rasgo de distinción de los hiperescolarizados), diluyen esa distancia afectiva con aquello que se consume con fines de crítica, subestimándolo, en una adhesión tanto intelectual como emotiva a las series. Hemos encontrado la televisión que nos merecemos. La ficción televisiva abandona el suplemento de espectáculos y se traslada al de cultura. Coloniza camas, livings, computadoras, dispositivos móviles, tiempos muertos de oficina, y con ellos avanza sobre una industria del cine que se vuelve, al menos en Hollywood, cada vez más sosa y predecible. Y, muchas veces, tematiza zonas sociales y propone abordajes estéticos que nada tienen que envidiarle al cine indie, y sí mucho por enseñarle. Si la metáfora propia para las grandes apuestas cinematrográficas es la del tanque, las series operan como omnipresentes fugas radioactivas que hacen mutar el estatuto de lo ficcional. (Del manifiesto de la revista CRISIS # 13)

En este número BAZINGA! Operación The Big Bang Theory


Mi hipótesis es que The Big Bang Theory, la serie protagonizada por el tremendo Sheldon Cooper (187 de coeficiente intelectual) y su compañero de departamento, el también nerd Leonard Hofstadler (173 de coeficiente intelectual), ambos físicos treintañeros, es uno de los mejores ejemplos que hoy tenemos para analizar los cambios más radicales del ecosistema televisivo. Me refiero a la pregunta clave ¿qué es, en la actualidad, un espectador de televisión? Y más específicamente ¿cómo deberíamos teorizar en el 2013 sobre el consumidor de series televisivas?

El quid no es sólo sociológico, sino más bien tecnológico y clínico ¿amamos ciertas series o amamos las series en sí? Quiero decir ¿buscamos en la oferta de series con el no tan secreto objetivo de volvernos adictos o hay algo particular en determinadas series que va modelando nuestra adicción? Resumiendo ¿el goce está en la adicción misma, en nuestra costumbre, o en algo único e intrínseco que éstas nos ofrecen?
Ya lo notaron, doy por supuesto que las series no buscan espectadores sino adictos. La mayor o menor eficacia de éstas radica en qué tan lejos puedan llevar esta adicción. El dios rating manda. Las series son drogas tan narrativas como lucrativas.

 

Clases de rock


“El rock es algo más que música. Sin embargo, nunca ha sido sencillo definir ese “algo” excedente. Forma híbrida de arte, espectáculo y mercancía, liturgia y fiesta, el rock es, en sí mismo, un modo de vida, una cultura. El disco, uno de sus principales emblemas, guarda, además de canciones, recuerdos personales, experiencias y deseos, y nos conecta directamente con las múltiples dimensiones del contexto cultural de su producción. Este libro reúne las impresiones, críticas y experiencias de diez autores –críticos de rock, de arte, ensayistas, poetas, dramaturgos, músicos, sobre diez discos del repertorio del rock nacional que ellos mismo escogieron para comentar. En esa confluencia se conjugan perspectivas disímiles y estéticas opuestas en la mirada particular de cada autor. Desde una exégesis de la lírica o desde una reflexión sobre la materialidad del sonido, desde la experiencia personal o el proceso productivo, los autores aquí reunidos logran formar un mosaico cabal de los últimos treinta años de la cultura rock en Argentina. El desafío de cantar en castellano; la reformulación de los estándares del rock desde una psicodelia autóctona y crítica; la influencia de la filosofía en la lírica de Miguel Abuelo; la pregunta por la escucha; la poética ilimitada de Solari; los sonidos no musicales de Sumo; el impacto del punk en los adolescentes; el corrimiento de los límites de una estética; el disco como libro de cuentos; el contrapelo del rock local. Todos estos temas y otros más son abordados de modo original en este libro: 10 discos del rock nacional presentado por 10 escritores.”

Diego Esteras
Ezequiel Fanego (comps)

Ambos compiladores comparten la dirección editorial de Caja negra.
Quienes escriben los distintos capítulos son Luis Chitarroni, Alan Courtis, Martín Gambarotta, Matías Serra Bradford, Pablo Schanton, Ezequiel Alemián, Lola Arias, Rosario Bléfari, Norberto Cambiasso y Rafael Cippolini.


De yapa, algo recobrado días atrás.
En la portada de una vieja agenda de 1993, encontré mi dibujo, que Gabriel Guerrisi fotocopió y después utilizó como logo oficial de Los Brujos.
Gratos momentos.


Y ya que estamos, no se pierdan Synth Britannia, el documental de la BBC sobre ese momento en el cual los sintetizadores cambiaron el sonido de la música de una vez y para siempre. aprovechen, mientras sigue en línea. Lo pueden ver acá.

De cómo Lezama Lima deglutió a Raymond Roussel


Carlos M. Luis: Ante todo habría que hacer la siguiente distinción: Roussel, hasta donde yo lo conozco, emplea un método conciente para construir su obra. Es todo una especie de abigarrado engranaje de sonoridades que va creando una alquimia del lenguaje. El gran escenario de su obra es eso: el lenguaje. Ahora bien, Lezama no se propuso ese tipo de método. Pero si construyó su propio escenario donde también el lenguaje ocupa un sitio central pero -y creo que este pero es importante- lanzándose hacia otras direcciones. Quiero decir con esto que me parece que, en ultima instancia, Lezama era mas visionario que Roussel. ¿Por qué lo digo? Por lo siguiente: a Roussel no le interesó integrar, dentro de su sistema, una interpretación de la historia a partir de sus imposibles / posibles. A Lezama sí. Lezama por lo tanto utiliza el lenguaje como un detonador para hacer explotar las relaciones causalística a favor de lo indeterminado y…patafísico. Es cierto, Lezama no era un patafísico pero si nos proponía unas soluciones imaginarias a partir de sus vivencias oblicuas, entonces se acerca a la Patafísica, vía oblicua si se quiere. Cuando yo digo: “Si entro en el baño / habrá huelga de ómnibus en Buenos Aires”, estoy proponiendo dos hechos posibles (y que ocurren en la realidad,) pero si hago depender el uno del otro, entonces estoy creando una cadena de acontecimientos (de ahí la teoría del caos) que nos lleva a una solución posible de la historia (Jarry/Lezama) mediante un juego (Peret/Surrealistas) o un ars combinatoria que crea infinitos collages para poder llegar a que una cosa ocurra si ocurre la otra. A mí me da la impresión que Roussel se detuvo en el lenguaje, en tanto que instrumento, mientras que Lezama se valió del mismo para crear otra dimensión vivencial: la oblicua.

Rafael Cippolini: Infiero de lo que decís que Lezama no sólo sumergió a la ‘Patafísica en su océano etrusco, sino que propuso, sin denominarla, una epifenomenología por la oblicuidad, es decir, que el ser del fenómeno, tal como definió Deleuze al epifenómeno járryco, encuentra en Lezama un conector oblicuo. Lo que más me entusiasma de tu argumentación, luego de las novísimas vías y vasos comunicantes que propone, es que a la heterodoxia lezamiana le sobreagrega otra heterodoxia que la eleva al cuadrado: la de tu lectura. Es la lectura más politizada de Lezama que escuché en años. Vayamos de pleno al pasaje de nuestras ciencias paralelas: si entiendo bien, ahí donde Roussel imagina el lenguaje con el que escribe, Lezama imaginó toda una enciclopedia oblicua y patafísica con la que construyó su obra ¿lo ves así?


CML: Sí, yo creo que Lezama adoptó su sistema poético bajo la creencia de que, con el tiempo, llegaría a crear una especie de Enciclopedia, o mejor aún, uno de esos Speculum o Espejos que desde la cristiandad temprana pretendía abarcar todo el saber de la época. O sea que lo que Lezama soñaba era una especie de gran visión de la historia vista a través de sus hechos oblicuos, hechos que su mirada poética iba descubriendo. Como poeta, entonces, Lezama se lanzó a eso que el llamaba sus ”temeridades”, que si la comparamos con la del Dr. Faustroll veremos que no están muy lejanas la una de la otra. Es por eso que creo que Lezama dio un paso mas allá que Roussel, en el sentido que éste, como expresé antes, se detuvo en el lenguaje, mientras que el Etrusco lo utilizó como un medio de romper la costra de realidad, para entrar en la surrealidad. Pero esto no quiere decir que Lezama haya sido un surrealista. Al menos y frente a su grupo nunca lo fue. ¿Cómo iba a serlo dentro de un grupo que en su mayoría se declaraba Católico? Mas si vemos el tratamiento que Lezama hace del dogma católico, veremos que éste utiliza un método nada ortodoxo. Es decir, que también por esa vía, por la vía del dogma católico (Santo Tomás, San Agustín o San Buenaventura) Lezama encontró una fuente de posibilidades /imposibles que lo llevó a pesar de sus protestas, a la herejía. Pero, ¿acaso Jarry no fue un hereje de la ciencia tradicional?

 

Lo anterior es un breve fragmento de un diálogo extensísimo, apenas édito, entre el más joven de los Origenistas y un ensayista porteño.

Al queridísimo Carlos, In Memorian