Monthly Archive for August, 2012

Invisibilizándonos


Tiempos agitados, los ’90. Sé que hay muchos que sólo pueden (quieren, por las razones más antagónicas) ver y escuchar neoliberalismo, pero en mis recuerdos hay otras tantas cosas infinitamente más agradables. Entre la actual C.A.B.A y el profundo sur del conurbano (así transcurría mi vida acá y allá del Riachuelo). Hubo mucha escritura -como siempre-, muchas publicaciones, muchas expos, muchos conciertos, muchas películas, muchos lugares increíbles, muchas pesadillas, muchos amigas y amigos (los que siguen y los que ya no). Fernando García (el Maestro de Ceremonias) me propone intentar un inventario oral de todo eso.
Pero también habrá mucha ‘Patafísica, discos de todas las épocas, trips (buenos y malos), y la psicodelia de siempre.


Que nos ampare la Azafata del Tren Fantasma. Y San Cipriano, por supuesto.

Punk, desnudos y acefalías


“Seguramente desobedeciendo la intención de su autor, las mejores imágenes de Yamandú nos disparan hacia el ranking invulnerable de nuestra memoria afectiva. El mío es elemental y moderno, un top two: L’origine du monde, la pintura de 55 x 46 cm que Gustave Courbet pintó en 1866 (un escorzo del cuerpo de su amante, la pelirroja Joanna Hiffernan, donde el sexo ocupa el primer plano) por encargo para Jalil-Bey, embajador turco en París y que mitificaron desde Théophile Gautier a Jacques Lacan, quien compró la obra como obsequio para su mujer Sylvia, así como la canción Chelsea Hotel nº 2 que Leonard Cohen escribió rememorando un encuentro con Janis Joplin que hoy es leyenda y poema.”
Catálogo de Fantasy (2007), de Yamandú Rodríguez.


Ahora se viene el libro.
Todo lo que siempre quisiste ver, leer y saborear.
Y más.

De la videocasetera al algoritmo


Todo lo que vemos son formas y colores. Nuestra mente les da un sentido, separa bloques de unidad del conjunto. Así sabemos que el perro no es la calle, que la silla y la mesa son dos cosas separadas, que vos sos una persona, un ente con voluntad y no una parte del empapelado de la pared. Pero en verdad todo lo que vemos es abstracto.”

En embarqué en un experimento superlativo de Fede Pintos y Julián Urman.
Todo está en la mente.

Sólo sueño con Bargfeld


Vamos, regresamos. Todos los caminos, en algún momento, pasan por Bargfeld. Más especialmente por el estudio de ese escritor alemán con nombre de río y muy rara vez despeinado. Por sus fichas, por su sistema, por cada una de sus narraciones y ensayos. El año pasado fue Meteoro de verano, por la indispensable Bestia Equilátera. Siempre esa manera de estar en el mundo, entre la ensoñación, el sarcasmo, la maldición y la eterna elipsis.
Con el señor de Bargfeld siempre estamos en el medio de la catástrofe, intentando recordar hacia donde teníamos que ir.
O escapar.
Incluso cuando ensayamos sobre él (hace un tiempo que sólo escribo sobre él).
Una vez más, como siempre: Arno Schmidt, salud.

Panteísmo nerd


Indispensable. El primer gran hallazgo de este libro consiste en haber transformado una aseveración del comediante Patton Oswalt, a la vez, en hipótesis y motor general de la totalidad de lo aquí escrito: absolutamente todos (todos) somos nerds, por más que nuestro porcentual pueda exhibir variables. Como aquel tan glosado juicio de Borges sobre los camellos y el Corán, hace tiempo que caducó el sentido de preguntarse qué cosa puede ser un nerd, ya que basta con mirarse al espejo. El lector tiene en sus manos una historia cultural de la nerditud en su capítulo argentino, quizá por periférico el más intensamente nerd. Pero ¿de qué modo, cuándo y por qué venimos a participar de esta cualidad? Ale Soifer, pionero nacional en Estudios Nerds –capo nerd él mismo- es un hombre de exigidas minuciosidades, de radiografías exhaustivas –utilicemos este término emulando a Martínez Estrada-. Nadie ya podría dudar que en menos de una generación y media el próximo presidente (o presidenta) argentino/a será un acabado ejemplar nerd (alguien que conoció sus primeros orgasmos acariciando una consola Nintendo). Si la Unión Europea sobrevive, también estará dirigida por nerds. Lo mismo el país que inventó el término.


La nerditud es viral, antes fue un meme, y Soifer viene a enseñarnos que ese relato arqueológico, esta fina genealogía es una parte esencial de la Historia Argentina de las últimas décadas. La taxonomía exclusiva entre nerds, geeks y frikis (con sus entrecruzamientos y variables) pudo haber sido material de estudio para antropólogos y sociólogos en la estela de Michel Maffesoli y sus tribus urbanas, aunque, yendo a la médula del asunto, de lo que se trata es de un mapa gnoseológico. Es verdad, podemos deducir de éste una estética, con todos los comportamientos que ella genera. Aunque siempre con la convicción de que jamás podrá reducirse sólo a gustos y afinidades, sino que se extiende dentro de las posibilidades de un consumo cultural crítico y a la vez maniático. Este ensayo no necesita travestirse de manifiesto porque menos todavía necesita imponer nada: llega cuando el síntoma se transforma en norma. Darwinismo en gran escala: o aprendemos a convivir con nuestro inconsciente nerd o estamos fritos.

Del prólogo de Que la fuerza te acompañe, de Alejandro Soifer. Marea Editora.