Monthly Archive for June, 2012

Imbatible

El micrófono se queda callado y es todo oídos. Prueba y error” escribe Liza Casullo en el Cuaderno de anotaciones musicales que acompaña a su debut solista, VELVET BONZO. “La gente ama generarse estados, ambientes. Por eso compra discos” dijo alguna vez Debbie Harry. Escucho VELVET BONZO y no puedo quitarme eso de la cabeza. Cualquier canción es un estado, no hay nada nuevo en la afirmación, pero sigue sonando este cedé y trato de estar a la altura de lo que escucho. Liza comentó la importancia de Rado Valente en la producción y realmente algo sucede. Decir que es un disco sutil no es decir nada.

La expectativa era alta para cualquier fan de Doris.
Más, viniendo de alguien que se perdió el show del reencuentro en Niceto.
Había escuchado en su MySpace algunas de las canciones que Liza venía subiendo. Me gustaría decir que es un disco crepuscular, si no fuera porque es una palabra que últimamente fue ganando mucho sentido vampírico. Lo escucho y me viene una sensación que me recuerda al día que despunta después de una alucinada noche sin dormir. Mucho pero mucho tiempo escribí de noche, y el desayuno me encontraba cuando la noche recién era recuerdo, antes de acostarme. Ahora creo que sería infinitamente mejor cambiar ese desayuno por este disco.
Los sueños más impacientes tendrían una ruda competencia.

¿Solipsismo tucumano?

Recién leo que Carlota Beltrame escribe:

En un reciente reportaje a Rafael Cippolini publicado en La Gaceta, se aseveraba que en las artes visuales, “lo tucumano” o “la tucumanidad” no existen y, en todo caso, lo que existiría es sólo “arte contemporáneo”. (ver acá)

Extrañísimo. ¡Si pienso exactamente lo contrario! Voy al reportaje en cuestión (leer acá y acá). Voy al párrafo en cuestión.

-Del arte tucumano conocés bastante…
– Sí, lo de Tucumán es un fenómeno que todavía persiste y existe en Buenos Aires. En Petrobras siempre aparece alguno. Los rosarinos son una legión, es cierto, pero después vienen los tucumanos, y mucho, mucho más atrás, los demás. La presencia es notable.
- Algunos han acuñado el término tucumanidad. ¿Qué opinás?
– Hay mucha heterogeneidad. Alguien dijo sobre ese término que era una complicidad de tucumanos para tucumanos, pero es una frase que se la dijo aquí, no en Buenos Aires. Para tomar tres ejemplos, las de Rosalba Mirabella, Belén Romero Gunset y Lucrecia Lionti son obras muy diferentes.

Querida Carlota ¿qué clase de hermenéutica estuviste utilizando? Lo heterogéneo y lo geográfico no niegan nada ¡al revés!

La pluma torrencial


Dicen que fue uno de los integrantes de Jefferson Airplane, quizá Marty Balin, quien sentenció “si recordás algo de la década del sesenta es que no la viviste y si la viviste estás mintiendo descaradamente”. El pasado viernes primero de junio falleció en ese lugar tan improbable llamado Playa Albina (en el estado de Florida, Estados Unidos) un escritor fundamental para la literatura del Siglo XX, especialmente para la latinoamericana: Lorenzo García Vega. Tenía 85 años, había nacido en Jagüey Grande, en Cuba, y su visión del mundo fue el exacto negativo de la aseveración que inicia esta nota: jamás conocí a un hombre tan memorioso y que odiara tanto la década en cuestión.

No somos pocos los que llegamos, en nuestra adolescencia, a Lezama Lima de la mano de Cortázar. No fue difícil, aunque tardamos unos años, descubrir a Lorenzo como el secreto mejor guardado del grupo Orígenes, comandado por el autor de Paradiso. Desde la primera lectura (en mi caso fue Los rostros del reverso, publicada en Caracas en el 77) fuimos legión los que supimos que, al igual que con su amado Macedonio, el nombre de pila ya bastaba para señalar toda una literatura. Lorenzo conectaba con aquel Lezama Lima lector de Raymond Roussel y no demasiado con el transitado Lezama gongorino. Fue un vanguardista ensimismado y anómalo hasta sus últimas líneas. En él, la neurosis era ante todo un don divino. En sus primeros libros, a mediados del siglo pasado (Suite para la espera o Ritmos acribillados) su voz se impone como una marca irrevocable: sus signos de interrogación delinearon un paisaje en el cual los sueños, el delirio y lo inmediato se entremezclaron con su mitología. Durante años, ya encarnando una leyenda, se ganó la vida como cargador de bolsas en un supermercado, el Públix.
Amaba la literatura argentina y enseguida fue cómplice de varios escritores locales. Héctor Libertella –tuve el honor de presentarlos- le dedicó su testamento estético, Arquitectura del fantasma, convirtiéndolo en una de sus presencias.

También corrigió y de alguna manera fue productor de una de las obras capitales de Lorenzo, Devastación del Hotel San Luis, editada por Mansalva. Se cerraba así el círculo: había sido Libertella quien me recomendó la lectura de Los años de Orígenes, quince años antes de que se reeditara también en Buenos Aires (por el sello Bajo La Luna, que ya tenía una miscelánea suya en catálogo). Con este muy polémico ensayo biográfico, Lorenzo cerró una etapa y comenzó a delinear sus mejores páginas.

La nota completa acá.

Publicado en la revista Ñ, 9 de junio de 2012.

 

Bomb Decó

Decobulario. Ocean decó no está mal. Quizá sea mejor: Decó oceanique, dándole ese toque francés. Me divierte Decó teológico, buscando un juego con la estética-madre de Mundo Dios, pero es demasiado críptico, muy de contraseña. Decó portuario es sugestivo, pero implica mucho más de lo que necesitamos. Decó Feliz (por La Feliz), no lo desecharía. Tiene algo. Estoy pensando en voz alta mientras escribo, buscando un nombre para ese estilo con el que nos viene sorprendiendo Daniel Basso. Las primeras obras suyas que conocí fueron los alerones para Chevy y la bijouterie para camiones, ya dos clásicos, y la verdad es que no era tan fácil ligarlas a la ciudad que proveyó todo, Mar del Plata. Pero una vez que comenzó a difundirse su mobiliario y diseño de interiores, una sensación marplatense canibalizó todo. Daniel Basso piensa, imagina, diseña y propone en marplatense. Me explico: transformó a Mar del Plata en un lenguaje visual propio. Por eso es que estoy tratando de encontrar las palabras exactas para rotular a sus creaciones. Decó de Playa Grande también me gusta, pero es muy restrictivo.

Daniel Basso en Slyzmud
Inaugura el 19 de junio
Imperdible

Bonpland 721
Ciudad de Buenos Aires

ArteBA-Petrobras Revisited

(…) Es un premio que concita mucha atención. ¿Por qué? No por su monto, que dividido por el número de artistas ganadores no es tan significativo. Sí por su repercusión, que en el ámbito de la feria actúa como caja de resonancia. También por su despliegue: es la posibilidad de desarrollar proyectos de un costo considerable de producción. Para el contexto de una feria que resulta irreconocible para alguien que la haya visitado en sus primeras ediciones, más que un premio es un gran acontecimiento.

Repasemos su fisonomía. Como ningún otro certamen en las artes visuales locales, el premio arteBA-Petrobras compite una y otra vez consigo mismo: ése es uno de sus mayores atractivos. Su mutación en las diferentes ediciones es todo un espectáculo. El papel del director (o directores, según el caso) resulta clave -a fin de cuentas, el perfil de cada año será su consecuencia-. Pero ajustando un tanto más el análisis, el punto crítico siempre son las bases, toda una declaración de principios no sólo sobre la coyuntura general -de la feria o del mundo del arte argentino-, sino también de la historia del premio en particular, un organismo que se reinventa en forma permanente.
Cada capítulo de la serie suele duplicar y hasta triplicar la apuesta de los precedentes. Resulta evidente, la organización de la feria motoriza estas transformaciones.

Hoy en ADN, de La Nación.

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