Monthly Archive for April, 2012

Cuerpo usurpado


Entre el folletín decimonónico y las alusiones a los universos estéticos de escritores como Francis S. Fitzgerald y John Cheever, “Mad Men”, ya por su quinta temporada, indaga en la trastienda de una agencia de publicidad en los 60. Fenómeno planetario, la serie confirma un nuevo tipo de espectador televisivo que utiliza la Web para amplificar sus discusiones sobre la historia.

Comencemos, una vez más, con lo obvio: Mad Men –seguramente la más exitosa de las series contemporáneas, de la cual se emite su quinta temporada– no sólo es la historia de ese secreto que tan celosamente atormenta al publicista Don Draper ni tampoco de sus consecuencias en los complejos personajes que lo orbitan. Es mucho más que un esmerado fresco o panorama de una época –los tempranísimos sesentas– y un ambiente o estética determinada (las agencias de publicidad de entonces). Es antes que nada un tour de force en un ecosistema de series de televisión que poco y nada se parecen a las ficciones que consumíamos hace tres y cuatro décadas atrás.

Draper (interpretado por Jon Hamm), más cerca del Ripley de Patricia Highsmith que de Diego de la Vega o Clark Kent, sobrelleva como puede una doble vida. Pero mientras los últimos proyectan su esquizofrenia como un arma, Draper, al igual que Ripley, intenta dejar atrás una vida que no termina de confinarse en el pasado. Tratándose de quien se trata, no es difícil argumentar que sigue siendo Dick Whitman, veterano de la Guerra de Corea, que nos vende otra imagen e historia de sí mismo: esta transformación es, sin dudas, su mejor trabajo como creativo publicitario. Estamos al tanto, existió otro Don Draper, del que subsiste una identidad usurpada y una biografía reciclada.

Fue Karl Marx quien acuñó la figura del “mercado de identidades”: en la sociedad que nos toca y que sin dudas tuvo uno de sus más contundentes comienzos en aquellos años, cada cual fabrica su identidad con materiales de los más diversos. Draper no sucumbe tanto a la tarea de sepultar su pasado (o huir de él o su falsificación, como aquel Fugitivo interpretado por David Janssen en la clásica serie homónima) sino más bien aprende a convivir con una historia que no termina de adaptarse a sus intereses. Pero entre un protagonista y otro la distancia no es sólo temporal.

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Publicado hoy en Ñ.

Anchoas de Saturno


Lo que todos sabemos: muchos Dylan, compitiendo entre sí. Vidas y reencarnaciones que se instalan en universos dispares (los tantos Dylan de I’m Not There de Todd Haynes) pero en una misma dimensión. Y estaba ahí, en el Gran Rex, sólo a unos metros. El año pasado leí Like a Rolling Stone. Bob Dylan en la encrucijada, de Greil Marcus (el mismo Dylan de No Direction Home, de Scorsese). De otro planeta. Pero el que cantó, tocó ese viejo órgano Korg vestido de Diego de La Vega, ese que con Pablo Strozza definimos al unísono como un encuentro nada casual entre Roberto Goyeneche y Don Van Vliet, este Dylan que literalmente hace lo que quiere, al que tipos como Tony Garnier o Charlie Sexton siguen con toda la maestría y la cautela del caso, este Dylan del que (ya es un clisé repetirlo) no se le entiende casi nada de lo que canta y del que tantas veces tenemos que descifrar sus greatest hits, este Dylan me mata un poco más –más no sea un poquito- que los demás. Esta preferencia puede cambiar, pero de momento es así. Es un efecto: con Fernando García no dejamos de gritar. Por suerte estuvimos muy acompañados (rodeados de una competencia de gritos y ululaciones). Pero si nadie más hubiera gritado, no nos habría importado. All for you, Master of Anchovies.

Espacios en especies


25 de abril de 2012, 20:30 hs. Conferencia “territorios paralelos. El mundo está en tus sentidos.”, por Rafael Cippolini
Pan y Arte, Boedo 880. C.A.B.A

¿Cómo se interconectan, a principios del Siglo XXI, estética y territorio? Del clásico cuaderno de bitácora al GPS, de los mundos digitales a la realidad aumentada, de los no-lugares al novísimo tradicionalismo, no existe época en la cual el arte no se traduzca en viaje. De esos otros modos de viajar tratará esta charla, en la cual el espacio es la ideología del artista.

En el marco de Territorios. Vendimia en Boedo. Toda la info de las imperdibles jornadas haciendo click acá.

La venganza de los objetos mudos

El desafío de explicar el arte con palabras. La escritura sobre arte fue el eje de la primera mesa redonda organizada por LA NACION, el último jueves 19. Por Loreley Gaffoglio.

“Por qué y cuál es el sentido de escribir sobre objetos mudos, que no necesitan de palabras.” El interrogante sonó como una provocación y fue lanzado por la periodista María Gainza a sus compañeros de panel y al público. Sin proponérselo, esa pregunta animó de principio a fin el estreno del ciclo de conferencias organizadas por La Nacion en la Feria del Libro.


Anoche el tema convocante fue, justamente, “Escribir sobre el arte”, en una animada mesa redonda moderada por la editora de esa disciplina en La Nacion, Alicia de Arteaga, y enriquecida por la participación de cuatro protagonistas clave de las artes visuales: sumaron sus voces a Gainza el artista plástico Eduardo Stupía, el ensayista y uno de los ex hacedores de la revista Ramona Rafael Cippolini, y Luis Felipe “Yuyo” Noé, en su doble rol de artista y crítico.
De entrada, Gainza confió que cuando llegó al métier , más de una década atrás, observó que la escritura de arte agonizaba, no participaba activamente de los debates intelectuales y no mucha gente se tomaba la disciplina seriamente. Gainza postuló que la escritura de arte es poco efectiva como apoyo explicativo a la obra, porque acota los sentidos de lo observado. Y afirmó que en la escena cultural actual la crítica de arte, que supone una valoración, le cedió el paso a las reseñas y, allí, quienes escriben rara vez arriesgan una apreciación negativa de lo que ven. “La obra puesta en tela de juicio hoy no existe”, afirmó. Y enseguida Arteaga acotó que esa pérdida de gravitación, que antes supieron tener críticos como Romero Brest o Payró, fue reemplazada por el poder ubicuo del curador, un rol que diez años atrás la gente no sabía muy bien qué significaba, dijo.
Fue Stupía quien subrayó que, más allá de una posible pérdida de poder, hoy la gran circulación de textos de arte se corresponde con la circulación de las imágenes, como si éstas debieran estar acompañadas por el correlato de la palabra. Y allí amplió el espectro de quienes indagan en la escritura de arte a través de prólogos de catálogos, monografías y ensayos y textos para libros de arte, y la trasladó a los propios artistas. En ese punto, dijo que la apreciación de la obra siempre antecede a la palabra y a la reflexión, y que muchas veces los textos de arte van por senderos diferentes a lo observado. “La gran dificultad para escribir sobre arte es trasmitir lo que uno en realidad quiere decir y no enredarse con la seducción de las palabras”, dijo Stupía. Y añadió: “El gran desafío es hacer una descripción detallada de lo que uno ve y, a la vez, ser revelador de las cuestiones formales y hasta espirituales en el arte”.


En ese punto, Arteaga agregó que la mirada de quien escribe frente a un objeto puede diferir radicalmente de la de otro observador, con lo cual también resulta difícil una observación objetiva del arte.
A su turno, Cippolilni reivindicó la importancia de cualquier tipo de escritura sobre arte, desde la reseña hasta el manifiesto. Afirmó que indagar sobre la disciplina artística es una tarea para quien lo hace edificante e “importantísima”. Y parangonó la reflexión en el arte con la tarea propia de un artista.
En tono de confidencia, contó que en sus inicios lo cautivaron tanto los textos llenos de intimidad de Matisse, como los de Delacroix, el Tratado de Pintura de Leonardo Da Vinci y hasta las cartas a Teo, de Van Gogh. Y remató, para contestar el interrogante de Gainza, que las obras de arte están atravesadas por un sinnúmero de palabras. “Son sensaciones, conceptos que contienen y rodean a la obra y que están ahí, como flotando. Percibir todo ese lenguaje, y volcarlo, es el gran desafío de quien escribe sobre arte.”

Yuyo” Noé recordó que el propio Rilke sostenía que los artistas no debían escribir ya que su tarea era sólo la pintura. “La palabra es propia del poeta; la pintura es el lenguaje del artista”, citó. Y frente a la complicidad del público se ubicó en las antípodas de esa sentencia como artista que pinta y crítico que escribe. Alguien recordó que los antológicos escritos de arte de Noé sirvieron en los hechos para animar a muchos otros a indagar en ese mismo métier . La conclusión fue que la palabra en el arte es necesaria y bienvenida, en tanto y en cuanto ayuda a construir un marco teórico, enriquece la reflexión que dispara una obra, y pone en palabras sensaciones y abordajes que de otra forma no existirían como tales.

Archivos Heavys

¿Un año rosarino es igual a un año en cualquier otro lugar del planeta?
Eso parecen preguntarse Lila Siegrist, Georgina Ricci y Pablo Montini mientras editan el segundo volumen de su Anuario, esta vez referido al pasado 2011.


¿Un archivo de lo acontecido culturalmente en la ciudad? La palabra archivar muchas veces se utiliza como sinónimo de guardar, como si eso significara haber logrado una temporalidad distinta a lo inmediato. ¿Un orden particular en la memoria? Algo así. O mejor: una disponibilidad de la memoria diferente. Una memoria que está ahí no sólo para observarla en su inmutabilidad, sino para hacer algo con ella. Algo incluso mucho más productivo que discutir criterios de exposición. Carelli Lynch hace muy poco citaba a Eduardo Stupía diciendo “hay un goce muy fuerte en el mundo del archivo”.

El archivo no es más ni menos que un repertorio, en el sentido más musical del término. Y un repertorio sirve para muchas cosas, entre ellas hacer covers. ¿Y qué es un cover sino una reinterpretación a la vez formal y afectiva? Reinterpretar, es decir, analizar, reconstruir, entrometerse con una creación, encontrarle nuevas potencialidades y usos.
Tengo mi versión PDF del Anuario que se presenta esta noche en Rosario y tengo ganas de hacer con sus textos algo parecido a lo que Flaming Lips hicieron hace poco con I Want You (She’s so Heavy). Busquen el video en Youtube, con la presencia ineludible de Nels Cline (foto, con todos esos pedales de efectos).
Ese mantra dramático y eléctrico que estaba ahí para redescubrirlo.


Dijo Rosario 12: El martes 17 de abril a las 19 en Darkhaus (Corrientes 267, Rosario) se presenta el Anuario Registro de acciones artísticas 2012 Rosario. Editado por el historiador Pablo Montini, la diseñadora Georgina Ricci y la videasta Lila Siegrist, con concepto y producción de esta última, esta esperada revista libro retoma lo iniciado por el Anuario 2011, redoblando la apuesta en la dirección buscada: polémica y diversidad. Organizadas con un cuidado criterio editorial, son notas de fondo con proyección a futuro, con perspectiva histórica en el pasado y atravesadas por preguntas fundamentales como: ¿cómo crear un mercado del arte en Rosario? Y además es un placer leerlas.