El Temerario Plan del Grupo Delta

 

Un año antes de la hecatombe del 2001, como una profecía de las necesidades económicas que vendrían, un grupo de escritores comandados por Héctor Libertella, decidió emprender un viaje al casino del Tigre con el objetivo de hacer saltar la banca e invertir lo ganado en comprar enciclopedias Espasa Calpe. Esta es la historia de esta empresa delirante.

Aquellos sí eran proyectos, por no decir proyectiles. La carcajada era moneda corriente, que sobraba, y la enciclopedia más el casino sólo un par de cheques”, recuerda Elliff.

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Dos Prólogos Dos

 

“La pregunta no se hace esperar ¿qué clases de experiencia –de escritura, de arte, de visión, de vida– quedan excluidas del canon literario y por qué? Es secundario para el caso que nuestros protagonistas nunca parecieron estar muy interesados en ciertos honores coyunturales, entiéndase, todo aquello que constituye un reconocimiento ya sea por la academia, los medios o el mercado. ¿De qué se trata o trataba ese afuera? ¿Por qué lo hacían, qué intentaban? Interrogante que se acentúa teniendo en cuenta que esta compilación presenta dos grupos, tan porosos como intensos: Opium y Sunda, éste y aquel, aritmética de personalidades disímiles y afines, biografías tan secretas como oscilantes. En algunos casos, mitos urbanos. No intentaban demoler el canon, ya que esto hubiera sido considerarlo la Bastilla o el Palacio de Invierno: algo a invadir, convertir, apropiarse. Al revés: sabían que la única Revolución era escaparse, salirse, evadirse, para reencontrarse en el lugar más impensado. Literatura, sólo literatura, nunca literatura nacional. Escritura de los años sesenta, escritura muy de Buenos Aires, aunque se encontraran en cualquier lugar del planeta.”

Del prólogo de Argentina Beat, publicado por Caja Negra Editora.

 

“El ensayo seguirá siendo –es su genética- un género de géneros, a su modo un aliado de la más fina impureza (impureza infantil, deberíamos acotar junto a T. W. Adorno). En ningún otro sentido el ensayo es una prueba, una doble prueba, o mejor todavía, una doble, una triple prueba simultánea: la postulación de un Yo descubriéndose en un tema –ya curiosidad u obsesión, desliz o crónica-, a la vez que un tema –en la medida que sea- atravesado por ese ejercicio de singularidad de proponer una escritura, una textura de voz. Y triple: porque el corazón del ensayo es su hipótesis, donde esta palabra se vuelve sinónimo de apuesta, de riesgo. Cuanto más improbable, más deliciosa para un buen lector.”

Del prólogo en tapa de Filosofía Sub 40. Ensayos sobre La Democracia Contemporánea, publicado por Aurelia Rivera libros.

 

El eterno regreso del Hurón Doble Cerebro

Otra vez aparece por acá. Haga click en la palabra click.

 

La historia secreta del Grupo Delta

 

Hace un tiempo –no tanto-, Ezequiel Alemián me pidió información sobre el Grupo Delta. Busqué todo un día un cuaderno dónde había manuscrito aquellos hechos. No lo encontré (todavía). Así que, de una sentada, salió esta memoria. A otros interesados en el tema –si es que existen-, les comento que escribí puede leerse acá (hacer click sobre “acá”).
La foto (ya histórica) de aquel ambiente (circa 1998) donde comenzó todo.

 

La Constelación de Géminis

Tres partidas muy cercanas, bajo un mismo signo. ¿Cómo medir esa proximidad? ¿por la complicidad? ¿en la suma de momentos? No se conocieron entre sí –al menos, no me enteré-. Los frecuente mucho, en distintas épocas, y esto fue durante décadas. Aprendí de cada uno, colaboramos uno con otro, y hoy sus presencias se sienten distinto. Estoy intentando entender cómo.

 

 

Hablamos por teléfono, hará dos meses. Quizá un poco más, pero no mucho. Fue la última vez. Como sucede casi siempre, es una vez más, no tiene nada de especial. Hablamos del último video de Los Brujos, de los ensayos. Pocos amigos siempre tan iguales a sí mismos. Entre aquel Ricky Rúa que conocí a mediados de los años ochenta –una tarde que Gabo Mannelli lo trajo a casa- y el que vi dormido, en su última siesta, el mismo día que se fue, el jueves 16 de junio, no existe diferencia. Hasta en los momentos más complicados, nadie sostuvo el look y la actitud como Ricky.
Constante fuente de inspiración y energía.
Go! Alien Go!

 

 

Estuve en la casa de Gyula Kosice, en la que fue nuestra última conversación, hace más de un año. Quizá también un poco más. ¿Fines del verano? ¿principios de otoño? Hace mucho que no hablábamos. Otro fenómeno –en todos los sentidos de la palabra-. Me superó su Ciudad Espacial ya a mis catorce años: si eso era el arte ya moderno, o ya contemporáneo, eso me interesaba. Mucho. Conocerlo, a mis treinta y pocos, no me desilusionó –los héroes a veces lo hacen-. Por el contrario: adoré su temeridad desde el minuto cero. No resulta fácil, en todos los casos, entenderse con los amigos. Pero mi gratitud hacia el Barón Hidrocinético- como le decía en broma- hacia su humor, perspicacia y agudo delirio, no sólo sigue intacta. Como todo él, vive en el futuro. Aunque nos digan que se fue a su Civitas Kosiceana un 25 de mayo.

 

 

No supe más de Luis Thonis después de aquella tarde a principios de diciembre o a fines de noviembre, cuando nos encontramos en un bar cercano al Parque Rivadavia. Mi hija Nina, de entonces 7 años, que me acompañó entonces, apenas si nos dejó charlar. Hizo callar a Luis más de una vez, lo cual, ahora que lo pienso, es una hazaña doble: una tarea titánica para ambos. Un amigo me mandó lo que escribió Mariano Dupont cuando se enteró de su partida, el 19 de junio. Yo no lo podría haber dicho mejor. Thonis es, fue y será el último baluarte de la bendita intransigencia.
Siempre hay que continuar las líneas de transmisión” solía decirme.
Vos sos las líneas de transmisión, Luis.
Y hay Thonis para rato.