Oulipo re-revisité

 

(…) Por esto, Oulipo. Ejercicios de literatura potencial que Caja Negra Editora editó recientemente, se impone como un tesoro para todos los que venían impacientándose hace décadas por hurgar en la avispada ingeniería de esta prolífica tradición jamás secreta, pero sí discreta.
Así, el primer gran acierto de este volumen, ideado y traducido por Ezequiel Alemián con la asistencia de Malena Rey, es su estructura en siete zonas o áreas, que logra que el libro mute de antología a manual, memoria histórica, compilación de instrumentos bien heterogéneos y declaración plural de intenciones. Manifiestos, definiciones, conclusiones, encuestas, análisis, actas de reuniones, estudios de métodos, bitácoras, fichas, biografías y hasta una “caja de herramientas” o instructivo para mejor uso de los materiales.

 

 

Múltiples ejemplos del accionar oulipiano, detallados hasta la exhaustividad, pueden consultarse en Oulipo. Ejercicios… Cada uno de los capítulos-zonas que estructuran el libro responde a los diferentes aspectos de la labor oulipiana, y en todos los casos el común denominador es la indagación y exploración de las contingencias de alguna clase de formalidad (como supo decir Luc Etienne, oulipiano de primer hora, “escritura y literatura no son más que avatares de la forma y sus matemáticas”). La mención viene al caso, ya que las reglas que vertebran la labor oulipiana poco tienen de jurídicas, pero muchísimo de le deben a la matemática como inspiración y musa rectora.

 

 

Por si hace falta decirlo, este libro recoge materiales escritos y producidos por oulipianos para oulipianos, es decir, elementos de uso interno que en la oportunidad se ofrecen al público, invitando al lector a entrometerse en una rara intimidad, a husmear en los avatares del tráfico personal y las discusiones internas del grupo, en las cuales no es difícil advertir la gravitación de diversas ciencias, así como de ciertas herencias vanguardistas propias de sus fundadores (las distintas fuentes y nutrientes que determinan el perfil de Oulipo). Por eso festejamos que los antólogos no provengan de la cofradía oulipiana, ya que este mirar desde afuera nos permite como lectores acceder a esta intimidad con una beneficiosa distancia donde no existen los clásicos sobreentendidos.

La nota completa, publicada en el n° 697 de la revista Ñ, haciendo click acá

O bien acá.

William Gerhardie: el intersticio narrativo perfecto

 

“A la tía Teresa le gustaba la música de Gounod. Le recordaba a Niza y a Biarritz, a Petersburgo y a París, a Lucerna y a Karlsbad, a Ginebra, a Venecia, a Cannes y a todos los lugares donde había oído aquellas melodías antes. Se las sabía de memoria. Acomodándose en el palco de felpa roja, miró a Berthe y, asintiendo con la cabeza, cruzó con ella miradas llenas de tristeza y reminiscencias íntimas, mientras Berthe, que no podía adivinar los sitios que tenía presentes la tía Teresa, asentía por su parte con el mismo aire de estar recordando experiencias refinadas y memorables, desaparecidas para siempre, que ya nunca volverían. Para ellas, en esta música no había ninguna clase de pasión perturbadora, ni tampoco intensidad. La tía Teresa solo tenía que sentarse cómoda en su butaca, y la orquesta y los cantantes se encargaban del resto: «Faites-luis mes aveux, portez mes voeux!»… A la tía Teresa le gustaba sentarse en los parques públicos, en la Terrasse de Monte Carlo o en la Promenade des Anglais de Niza, a ver pasar la gente con su lorgnon de montura dorada mientras escuchaba precisamente aquel tipo de música, pots-pourris de Verdi y Gounod. ¡Agotador! Exigía muy poco de uno. Era muy atento por parte de los músicos reconocer que no todo estaba en la música. Sin duda habían sido hombres amables. Le hubiera gustado invitar a Gounod a tomar el té si siguiera vivo: si de algo estaba segura es de que no se quedaría más de la cuenta.”

Fragmento de Los Políglotas, en traducción de Martín Schifino.

Cuando un párrafo no puede alterarse ni un poco. Ni aún menos.

Hurón eyectable

El Hurón Bicéfalo vuelve a la carga. Y no hay más que hacer click acá.

Mi mundo digital

 

Escritor (su último libro de crónica-ficción es Amazonia & Co., y tiene en preparación un volumen de relatos) y curador autónomo de arte (su última exposición fue Centro-Formas e historia del Centro Cultural Recoleta e inaugurará en marzo una muestra antológica de Max Cachimba en Parque de España, Rosario). Asegura que Internet es una batalla perdida (“Capitalismo de servicios en estado puro: odio las redes sociales“), aunque también que sus antiguas adicciones digitales dieron y siguen dando frutos. “Un smartphone es un enemigo en el bolsillo, pero aun así no dejo de pensarlo como un oscuro ángel de la guarda“.

 

Sitios Web

http://los-proyectos.tumblr.com 

“Tumblr de la editorial digital de ficción breve argentina y latinoamericana. Ficciones que nos ayudan a entender.”

 

www.webasso-auteurs.net 

Webassociation des Auteurs: La comprobación de que incluso Twitter puede ser algo mejor que una exhibición de supuesto ingenio súbito.”

 

www.wired.com 

“Un clásico de clásicos: nos enseñaron que el futuro puede ser algo muy viejo.”

 

www.drawnandquarterly.com

“Draw &Quartely: un sitio que nos sigue reeducando sobre lo que puede considerarse ‘estilo’.

 

www.scritturacollettiva.org

“Quizá mi sitio favorito. La confirmación de que los humanos seguimos siendo las máquinas más inteligentes.”

 

https://lalulula.tv/

“Lalulula.tv: Diversión pura.”

 

 

Otros recursos

 

http://www.soovle.com /

“Uso muy poco Google. Adoro algunos metabuscadores como Soovle, iBoogie (http://iboogie.com) y Yippy (http://yippy.com). No hay día en que no aprenda algo sobre cómo desconfiar de la generación de información.”

 

https://soundation.com 

“Soundation Studio: componer música online es casi una forma de meditar.”

 

Hoy en La Nación – Ideas. Click acá.

 

Platón Beat Pesadilla #17

 

El año comienza desde resonancia varias (¡otra vez en marcha, bendita y paranoica digitalidad que nos devuelve los ecos!). La felicidad de un trío (maestrísimo Mario Arteca, acompañado de Benito del Pliego y Maurizio Medo) , en el prólogo de País Imaginario (click acá), donde reaparece aquella Pesadilla de Platón, que no conoce de siglos. Lo cierto es que cuando escribí aquello no conocía esta animación compartida por Suvi Ainola (click acá). Ignoro si Suvi es el autor. Ni idea.

 

 

Sigue el Beat (¡Beat Hit!) de la antología Opium+Sunda. Esta vez en la compilación de prólogos de Eterna Cadencia (click acá) más la reseña de Elvio Gandolfo en Ideas, de La Nación.

2017. Salud.